lunes, 2 de abril de 2012

MÉTODO MUY FÁCIL PARA CONSERVAR LAS LEGUMBRES



Cocinar legumbres requiere de al menos 2h para la mayoría de ellas (garbanzos, judías, frijoles, azukis, soja negra...), sin contar las 8h mínimas de remojo previo.
Debido a que se suele consumir poca cantidad, ya que un plato abundante suele también producir abundantes flatulencias, y que, en las recomendaciones estándares macrobióticas las legumbres suponen aproximadamente un 15% del total del plato, cocinarlas a diario para pocas personas (por ejemplo, una pareja) o para una sola es casi inviable, si no vivimos en una cocina o nos dedicamos exclusivamente a "nuestras labores". Cómo éste es el caso de una gran mayoría de personas que trabajamos fuera de casa y no queremos renunciar a los grandes beneficios y propiedades de las legumbres, sugiero una idea cómoda y fácil que permite aligerar el tiempo que dedicamos a la cocina: hervir legumbres para llenar tres o cuatro botecitos de cristal y poder guardarlos en la nevera para irlos consumiendo según nos apetezca.

PASO 1: Remojo
- Las legumbres, conviene remojarlas con un trocito de alga kombu durante al menos 10h. El agua de remojo se tira.

PASO 2: Cocción
- Colocar el alga kombu en el fondo de la olla, añadir la soja, agua, llevar a ebullición, hervir durante 5mn a fuego fuerte con la olla abierta, intercalar un difusor de calor entre la olla y el fuego.
- La espuma que sale del hervor se ha de quitar ya que es una de las causas de las flatulencias y además es tóxica.
- Cerrar la olla, bajar el fuego al mínimo y cocinar de 2h.
- Cuando transcurra este tiempo, dejar que el vapor salga lentamente si es olla a presión.
- Destapar, añadir una pizca de sal y seguir cocinando unos minutos más.


Soja negra con kombu

PASO 3: Conservación
- Cuando aún estén bien calientes, embotar las legumbres en tarros de vidrio que podemos reciclar, del tahin, de guisantes o de pepinillos, por ejemplo. Hay que llenar bien los botes y añadir caldo de cocción.
- Cerrar bien los tarros y darles enseguida la vuelta (como en la foto abajo).
- Se pueden guardar en la nevera una vez frios.


PASO 4: Volver a cocinar nuestras legumbres para darles chispa.

RECETAS

1- Propongo un sabroso y energético Estofado de soja negra al aroma de monte mediterráneo, ideal para esta época de transición entre el otoño y el invierno, debido a la combinación de sus ingredientes pertenencientes a los elementos metal-agua.
La soja negra potencia el elemento agua y por tanto a los riñones, vejiga y aparato-reproductor, órganos más activos durante la estación invierno. Es muy rica en antioxidantes y en hierro, ayuda a regular el nivel de azúcar en la sangre y a deshacer depósitos de grasa en el organismo. Es muy buena para aliviar la tos y el asma y útil para mejorar las funciones reproductoras.
Los rabanitos y los espigalls, por su sabor ligeramente picante, potencian el elemento metal, cuyos órganos característicos son los pulmones y el intestino grueso, más activos durante el otoño.
El tomillo tiene conocidas propiedades digestivas, carminativas, antisépticas y expectorantes y por lo tanto refuerza los efectos de los ingredientes de este delicioso estofado.


- Abrir uno de nuestros socorridos tarros de soja negra.
- En otra olla, saltear con aceite de sésamo de primera presión en frío:
  • 1 cebolla de Figueres cortada a medias lunas (con un poco de tomillo del monte).
  • 8 rabanitos cortados a rodajas.
- Añade la soja negra previamente hecha como se indica arriba,
- Cubre con agua y vuelve a cocinar a fuego lento, tapado, en una olla de hierrro colado, 30mn
- Añadir los espigalls cortados finos y mantener el estofado en el fuego 4mn más o cocína los espigalls al vapor 3-4mn (que queden tiernos pero de un color verde vivo, como en la foto).

NOTA: el tomillo es relajante, por tanto, si lo que necesitas es "marcha", sustitúyelo por jenjibre.



2- Té de soja negra:
El caldo resultante de la cocción de la soja negra se utiliza como remedio casero en macrobiótica para eliminar grasas, excesos de proteína animal o para neutralizar una condición demasiado yang resultante del consumo de demasiada sal.